Por: Jordi A. Correa de Alberti

VIsa close upLa migración se define como un fenómeno histórico, social y universal, que sucede cuando un individuo abandona su tierra de origen en busca de nuevos espacios; visto como un proceso social en el que existen motivaciones sociales y económicas, impulsadas por un ambiente de globalización, desarticulación de economías tradicionales y cambios radicales en las condiciones estructurales de una sociedad.

Desde un punto de vista social y económico, la migración puede producirse como resultado de la constante búsqueda de una mejor calidad de vida y bienestar del individuo, así como por las expectativas sobre la situación económica del país de origen, la desigualdad demográfica, la nueva dinámica política mundial, la revolución tecnológica e inclusive el desarrollo exponencial de las redes sociales.

El tema de las repercusiones económicas que genera la migración, es un tema controversial para diversos sectores a nivel mundial, pues al no haber evidencias concluyentes de los impactos generados por este fenómeno, hay grupos o partidos políticos que defienden las consecuencias negativas sobre la productividad del país y buscan fortalecer sus políticas restrictivas, así como controlar de forma determinante sus flujos migratorios, llevando a segundo término la protección de los derechos humanos de los trabajadores y sus familias.

Dentro de los impactos macroeconómicos que la migración trae consigo, destacan los efectos en la inflación, en los mercados laborales, en la capacidad productiva, en inversión productiva y en variables como tipo de cambio, inflación, ahorro y tasa de interés.

Sin embargo no todos ellos son negativos, pues existe una relación estrecha entre el aumento de flujos migratorios y el ciclo económico de un país, debido a que dicho fenómeno provee al país receptor de recursos laborales adicionales, aumentando la oferta laboral, moderando salarios y por ende minimizando los costos productivos para las empresas.  La disminución de los costos de producción en las empresas,  eleva la rentabilidad para los inversores permitiéndoles que destinen una mayor cantidad de sus recursos a la generación de nuevos empleos, acelerando el ritmo de crecimiento del país en cuestión y manteniendo relativamente estable la política monetaria al nivelar los costos laborales impidiendo presiones sobre los precios en el mercado.

Por otra parte, en el aspecto microeconómico la migración repercute principalmente en la productividad y salarios sectoriales al existir un grado de competencia con los trabajadores nativos; en la moderación de los costes de producción, en la formación de microempresas y en el comportamiento del consumidor determinado por la oferta y demanda de otros productos y servicios de los que los inmigrantes hacen uso y cuya actividad detona generación de nuevos empleos y renta.

Por su dinamismo y diversificación, hoy en día la migración exige mayor atención en cuanto a su regulación y tratamiento, con el objetivo de aminorar los impactos negativos que dicho fenómeno puede generar sobre los países de origen y destino involucrados, así como para aprovechar al máximo los efectos benéficos que puede traer consigo sobre el empleo, el consumo agregado, la seguridad social y el crecimiento económico.

Sin duda la migración es un factor creciente por lo que diversas organizaciones, como la OIM (Organización Internacional para las Migraciones),  han propuesto la generación de estrategias que les permitan a los países involucrados lograr una planificación eficaz e innovación constante para enfrentar los nuevos desafíos, generar mayores oportunidades, y promover una mayor coerción entre la migración y el desarrollo.

La importancia de regular los flujos migratorios reside en que si se mantienen políticas no cooperativas en cuanto al fenómeno de la migración, podría haber repercusiones sobre el crecimiento económico mundial en un futuro, ocasionando conflicto de intereses o enfrentamientos sociales innecesarios.

Ante el panorama actual, el gobierno Mexicano ha optado por una política migratoria distinguida por su principio de cooperación internacional y responsabilidad compartida; a través de la cual se busca desarrollar y aplicar estrategias en función del respeto a los derechos humanos independientemente de la nacionalidad de cada individuo y siempre buscando las mejores alternativas para solucionar el tema del tránsito de indocumentados.

Por su parte, el Poder Ejecutivo Mexicano, ha impulsado nuevas estrategias que fortalecen la política migratoria Mexicana,  entre las cuales destaca el programa “Frontera Sur”, puesto en marcha a principios de Julio del 2014, reconocido por la búsqueda de desarrollo y cooperación entre México y los países centroamericanos.

Dicha estrategia se enfoca principalmente en mejorar la vida de la población y en hacer respetar los derechos humanos de quienes residen o transitan por la frontera, permitiendo mayor flujo turístico y comercial; así como fortaleciendo el orden y la seguridad de la región fronteriza  para hacer de la frontera Sur un espacio de estabilidad,  generador de nuevas oportunidades de empleo y un mayor nivel de crecimiento económico y sostenido.

Share This